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Archive for the ‘Epic Drama’ Category

¿Fumas? ¡Guácala!

Decepción tras decepción. Tan sólo imagínate: Tienes un órgano que necesitas para respirar. Para respirar y cargar tu cuerpo de dulce y vital oxígeno para vivir… ¡y le inyectas humo negro cargado de alquitrán! Y todo porque te has hecho adicto a la nicotina. ¿A cuál nefasta deidad encabroné a tal grado que con cruel regularidad me propina azotes de, “¿Te enternece esa persona? ¿Te interesa tratarla y brindarle tu amistad? ¿Admiras su inteligencia? ¡Pues toma! Ese sujeto se odia a sí mismo y rechaza la vida que se nos ha concedido”.?

¿Exagero? ¿Lo dudas? ¿Pues qué otra puta explicación puede haber? (Please comment below.) ¿Que el cáncer y el enfisema son cosas que les pasan a otras personas? ¿Eres tan débil y cuentas con tan escasa visión y amor propio que te dejas poseer por tan patética adicción? ¿Algo tan profundamente evitable?

Basta imaginar al objeto de mi admiración chupando desesperadamente a esa madre para caer en razón que soy el pendejo más ingenuo y pendejo de la camada de infantes del Hospital Belvedere de la fecha que agració a nuestra especie con mi inigualable presencia.

Así que, amables lectores, por favor. El Licenciado Wales, mi colega, se niega a iluminarme.

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Sí, llevamos un par de años sin publicar. Perdimos el poco entusiasmo que teníamos por los aspectos administrativos de una escuela de inglés, por pequeña e informal que sea.

Pero igual…

De repente nos cayó una alumna de esas pocas, y eso ha hecho cuestionar al Licenciado Wales y a mí qué coñas aspiraciones las nuestras de creer que vamos a cambiar el ritmo de un pueblo que es mágico sólo en el sentido de estar más comatoso que un reo norcoreano, una correteada doncella enfranjada que por voluntad propia jamás despertará y sin embargo guarda esperanzas indefinidas de forma pero no de resultado: que estar inscrito en Mugwort School of English le dará English one hundred percent. Cuento de hadas sin final feliz.

¿Más magia?

Fue un Frestón muy gandalla quien haya sido el responsable de endosar a esta comunidad con filisteas flaquezas y llamarlas “práctica y sistema educativo”. Aquí, una universidad no educa -entrena. Pocos conocen la diferencia entre la ficción y la literatura, y les importa un bledo el mundo más allá de las fronteras del país, a menos que se trate de una celebridad o que haya amistoso entre México y La Gambia. Es a estos incautos hijos, a estos propietarios de consolas Playstation, a estos administradores de páginas sociales, a quienes debemos formar dentro del idioma inglés. Es una carga plenamente unilateral: “Aquí estoy. Enséñame mientras le contesto a mi compa por el Whats”.

Y es pura pinche brujería ese intento de conservar dos metas que ni Kissinger a cabronazos: 1. “No quiero saber nada de nada que no tenga qué ver con mi chamba”, y 2. “Tengo qué dominar el inglés al ciento por ciento”.

¿En serio?

A ustedes les digo,

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Recuerden, este no es el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, sino Mugwort School of English, aunque entendemos la confusión.

Go big or go home, baby.

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Como ya han escuchado, la mayoría de los estudiantes de inglés olvida gran parte de lo que aprendió en la escuela. En poco tiempo, pierde la capacidad de hablar y el resultado es tiempo y dinero derrochado.

Esto se debe a que la gente sigue sin entender la naturaleza de los idiomas y lo que se requiere para realmente dominarlos. En primer lugar, deben entender que al entrar en un programa de estudio, se están comprometiendo a salir de la comodidad de la rutina y efectuar grandes cambios en la manera de vivir -algo sumamente estresante y difícil de convertir en una realidad. Si lo dudas, piensa en la cantidad de veces que te has propuesto un régimen de condicionamiento físico… pocos cuentan con el carácter requerido. Sino, esta sería una ciudad de esbeltos bilingües.

En cuanto a “practicar” el inglés, el término mismo es perjudicial. No se practica lo que se está viviendo, así como no se practica amarrar agujetas, ducharse o conducir un auto. (Aunque esto último requiere bastante atención y conciencia.) Al hacerlo parte de tu vida diaria, mejoras.

El inglés que se imparte aquí requiere actividades diarias tales como mantenerte informado leyendo periódicos y revistas -cosas que sean de tu interés y agrado. No existe otra forma de retener el presente perfecto continuo o el futuro perfecto, o de adquirir el modo subjuntivo, por ejemplo. Aquellos excelentes alumnos míos que han presentado el TOEFL están conscientes de lo mucho que queda por delante, y no se logrará yendo de compras a EE.UU. o saludando de paso a conocidos de Potrero, California. En todo caso, a la mayoría de los mexicanos les incomoda relacionarse con integrantes de otras culturas. Por lo tanto, difícilmente podrán tener contacto regular con personas que hablan inglés de acuerdo al nivel C2 del Marco común europeo de referencia para las lenguas. (Son muy contados los gringos que saben expresarse a tal nivel.)

Yo tuve la oportunidad de desarrollar un muy buen nivel de inglés debido a las buenas escuelas y universidad de élite donde estudié. El contacto diario con mis amigos y profesores -y los textos y tareas- me lo otorgaron. Aquí en Tecate, no vas a tener ese tipo de contacto. Debes conseguir y leer buenos libros y crear buenos hábitos en línea. Sino, forget it.

Mi experiencia con el español es reveladora: Escucho buen castellano solamente cuando platico con Laura Gutiérrez, Angelina Tang o el joven José Luis Rodríguez. Por consiguiente, debo recurrir al periódico El País y a algunos autores favoritos. Esa es mi situación aunque vivo en México. Imagínense lo que uno debe hacer para desarrollar buen inglés estando en México. Hay múltiples recursos y formas de lograrlo, pero no es una tarea para temperamentos conformistas y pasivos.

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Our Lot

When I first went into teaching in the mid ’90s, my father offered some heartfelt advice: “Be a teacher — and a friend.” I immediately retorted, “Friendly, yes. A friend, no.” After all these years, I still feel the same way. Not that I have always adhered to my stated conviction. I did stray once or twice. Once, upon hearing from colleagues at UABC Tijuana that it was common practice for professors in Mexico to date students, I asked one out — more out of dubious curiosity than romantic interest. It was a total and immediate disaster, for reasons that I don’t care to go into; but as has been a frequent pattern in my life, one ill-fated foray was lesson enough.

Over the years, it has become clear to me that teachers occupy an odd place in society. In Mexico, they are treated with respect and put on a pedestal whether they deserve it or not. Friendly overtures from vocationless teachers are outwardly celebrated, but privately condemned. It’s as if some educators can’t come to terms with their lot.

Teachers are authorities. Our presence and impact are brought to bear on those years in which freedom and free will are at their lowest expression and loom as a far-off promise — or ominous specter, as the case may be. In other words, we people a time that young adults are eager and readily able to forget, as if it happened to a hapless erstwhile occupant of their fleshy abode. All previous expressions of fellowship and bonhomie are null and void, to be taken up with the elusive sprite that left the stage as unpredictably and mysteriously as he arrived and left no forwarding address. Being an authentic space alien (was there ever a good teacher who wasn’t one?) doesn’t help in this regard either.

For obvious reasons, it is best not to be a friend to any of your students. If you’re employed as an educator and need me to explain, you’re in the wrong line of work.

At this stage, I have come to accept that all of those eager, engaging faces will and must forever disappear, anticlimactically and without fanfare (don’t let ceremony fool you), never again to grace you with invested cheer. If you are unfortunate and cross paths with one — very likely in this small town — be prepared to be met with cold glad-handing and an expedited farewell.

But you know something? That is exactly as it should be. It is essential for the order of things and the pursuit of civilization. It is precisely our job to bring about the transformation of the young and the creation of new generations of headline makers and heartbreakers — for better, of course. Never for worse. Responsible adulthood necessitates a clean break with a dependant past. Legacy is essential, but that is a job better suited to family of the immediate, global, and acquired varieties, not to chalky bit players.

It is our lot. It is our reward. Embrace it.

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Inglés de panzazo

Just Cruising

Just cruising.

El semestre pasado, este educador celebró -de manera prematura, por lo visto- el incremento en la calidad estudiantil. Por primera vez, no hubo abandonos por personas recientemente desengañadas en torno a sus declarados compromisos, y continuó la racha de periodos sin alumnos reprobados, aunque con no pocas indulgencias por parte del profesor. Pero está quedando muy claro que desde la época de ciertos célebres egresados (cómo me gustaría dar sus nombres), las tendencias han tomado otro rumbo: hacia la indisciplina, la pasividad y el conformismo.

Últimamente, una amnesia general ha tomado raíz, producto de la seducción del machete y la memoria a corto plazo -“para el quiz” y el engañoso high del diez. Los alumnos olvidan por completo -como si la lección y el interminable énfasis jamás se hubiera vivido- puntos extremadamente básicos de la enseñanza del idioma: la edad … la arroba … los plurales irregulares. ¿Qué se puede esperar de las clausulas relativas y de page 87, Level 3?

En un país en el cual “competente” y “preparado” son sinónimos de “papelito” y “título”, ¿se puede esperar más? Think about it and let me know. Me mantendré a la espera.

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